Los libros de Canteli

7 septiembre 2009

“Sakamura, Corrales y los muertos rientes” de Pablo Tusset

Filed under: 2009,Biblioteca,Ficción — www.danielcanteli.com @ 21:23

Aunque tiene momentos graciosos es, sin duda, el peor de los tres libros de Tusset. Además, es preocupante que su obra va a menos. Tras una opera prima divertida “Lo mejor que le puede pasar a un Croissant”, siguió una novela irregular “En el nombre del cerdo”, que reunía paginas del nivel de su primera novela con otras más flojas. Encima tal como acaba parece que será el inicio de una saga: que Dios nos pille confensados.

“Tres extranjeros muertos en la Costa Brava; los tres «coloraos» como cangrejos y los tres con una inexplicable sonrisa en los labios… El caso parece claro para el cabo de la Guardia Civil Rafael Corrales: tiene que haber sido cosa de las medusas, cuyo veneno no afecta a los nacionales porque «tenemos mejor piel». Pero el inspector Sakamura, venerable maestro Zen japonés enviado por la Interpol, sospecha que hay mucho más que eso, y probablemente está en lo cierto: sólo así se explica que el President de la Generalitat, entre accesos de aerofagia, intente por todos los medios estorbar la investigación de la delirante pareja formada por Sakamura y Corrales, para lo cual solicita los carísimos servicios de la sensual Agente 69 y sus portentosas armas eróticas. Entretanto, Paquito, el Presidente del Gobierno Central de Madriz, sospecha que «algo huele a podrido en Cataluña», el orondo Lehendakari Satrústegui lo sabe pero se hace el tonto, y la intrépida acción de un komando de Innombrables abertzales desencadena tal emergencia nacional que incluso la galopante crisis económica que sufre el país queda relegada a un segundo plano.

Es entonces cuando los miembros del gobierno pierden su sosegado talante socialista y se ven abocados a solicitar el amparo de la biliosa Reina Eusebia I de España, que rige los destinos de la nación desde que el Príncipe don Felipe, harto de las burlas de los republicanos, «abdicó para hacerse cantautor acompañado a la bandurria por su esposa Leticia».

Sin embargo, en lo que sin duda es algo más que un relato humorístico, sólo el inspector Sakamura, el cabo Corrales y la Agente 69 han seguido la pista correcta y pueden devolver la paz a la convulsa ‘España inexistente’ ”

Fuente: web de libro

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“Los que lo llamabamos Adolfo” de Luis Herrero

Filed under: Uncategorized — www.danielcanteli.com @ 21:14

Los-que-le-llamabamos-AdolfoLa historia de la relación personal entre el que fuera primer presidente de la democracia española y el hijo de uno de sus mejores amigos y mentores. Luis Herrero conoció a Adolfo Suárez a través de su padre, Fernando Herrero Tejedor, ex secretario general del Movimiento. Gracias a esa relación especial, el autor de esta biografía íntima ha tenido acceso a información de la vida política y familiar de Suárez hasta ahora desconocida. El libro desvela datos de la personalidad del político, de su relación con el Rey, de sus contradicciones y de su salida de la Presidencia del Gobierno. Desde sus momentos más tristes, al ser apartado de la política y afectado por la muerte de su mujer y su hija, hasta su propia enfermedad.

Fuente: La casa del libro

La biografía es algo curiosa. Parece como si Luis Herrero en vez de homenajear al ex-presidente le quisiera pasar factura. La imagen que da de Adolfo Suárez no es la que yo tenía de él. Desconozco si realmente fue sincero o vengativo. Más abajo incluyo una carta escrita por Adolfo Suárez hijo en la que no deja en buen lugar a Luis Herrero.

” Hace una semana el diario El Mundo recogía un extracto del último libro de Luis Herrero, “Los que le llamábamos Adolfo”. Ahora es el hijo del aludido, Adolfo Suárez Illana, el que responde airado al ex locutor de la COPE. “Con amigos así…”: “Se aprovecha don Luis de la enfermedad de una persona que no puede rebatir sus afirmaciones.”

En el suplemento Crónica se recogían unos párrafos de lo que se avecina como un polémico libro sobre el Presidente Adolfo Suárez, escrito por Luis Herrero, y que se presenta este lunes en Madrid: “Los que le llamábamos Adolfo”.

“Suárez Illana, albacea de los papeles y de la memoria de su padre, impedido por el alzheimer, califica de mentiras buena parte de las conversaciones que Herrero reproduce con el líder de UCD cuando éste estaba en plena forma. Sobre todo, las referidas a la relación con Don Juan Carlos”

Tal y como recogía el texto de Luis Herrero, publicado por El Mundo el domingo pasado, Adolfo Suárez le dijo a Luis Herrero en junio de 1994: «No descarto la posibilidad de que, muy pronto, me toque ir al despacho del Rey para decirle: Majestad, no tiene usted más remedio que abdicar por el bien de España».

Este drástico consejo se lo hubiera dado Suárez a el Rey tras la aparición de informes sobre los supuestos negocios privados del Jefe del Estado.

RECOGEMOS A CONTINUACIÓN LA RESPUESTA DE ADOLFO SUÁREZ ILLANA A LUIS HERRERO, PUBLICADA EN EL DIARIO EL MUNDO

«En este país y desde hace ya treinta años, cada cual tiene la libertad de escribir sobre lo que estime oportuno y, por supuesto, la responsabilidad sobre aquello que escribe. Eso mismo es lo que le dije a don Luís Herrero-Tejedor cuando me reclamó ayuda para escribir un libro acerca de mi padre. Le expliqué, con la mayor cordialidad y respeto, el compromiso que contraje con mi padre y que ello me impedía participar en cualquier obra del tipo de la que él pretendía abordar. Me di cuenta que no le hacía ninguna gracia lo que le estaba contando y, si bien es cierto que no esperaba grandes aportaciones a la historia -no por la falta de talento del autor, que lo tiene y mucho, sino por la falta de datos importantes y reales-, lo que no esperaba en absoluto es el resultado final que hoy se nos ofrece bajo el presuntuoso título de Los que le llamábamos Adolfo. Suele ocurrir que los que más alardean de una determinada cercanía son los más distantes.

Es importante matizar que el gran y mejor amigo de mi padre fue -y ha seguido siendo mientras ha podido recordar- don Fernando Herrero Tejedor, hombre recto y admirable donde los haya, no su hijo don Luis, a quien mi padre siempre ayudó como forma de honrar la memoria de su amigo, tristemente fallecido en accidente de tráfico un 12 de junio de 1975, mientras su mujer, doña Joaquina, y mis padres asistían a una corrida de toros en Las Ventas. A pesar de la gran relación con sus padres, siempre mantuvo hacia él una especial desconfianza por muy diversas razones, entre las que se encontraba el convencimiento de que todo lo que se dijera en su presencia lo iba a utilizar, y lo iba a hacer de forma interesada. Esto es muy conocido por todo el círculo íntimo de mi padre y del que no ha formado parte nunca don Luis, fuera de ser el hijo de quien era. Es cierto que se han visto en muchas ocasiones, pero no son tantas ni tan importantes como intenta traslucir. En cualquier caso, no recuerdo en los últimos 30 o 35 años un solo domingo en los que don Luis participase en una de las meriendas que regularmente organizaba mi madre para ese grupo de amigos tan reducido del que disfrutábamos. Tampoco le he visto nunca pasar unos días de verano en nuestra casa familiar, cosa que sí hacían los verdaderos amigos de mis padres como Emilio Vera o Fernando Alcón y que no salen de su asombro por las afirmaciones vertidas y la utilización que se intenta hacer de ellos.

Tal desconfianza, muy típica de mi padre y manifestada en numerosas ocasiones, queda hoy más que justificada con la publicación de la obra citada más arriba. En ella, se deslizan insinuaciones -cuando no afirmaciones- en las que no voy a entrar, pero se hace algo extremadamente más grave y que demuestra el poco respeto de su autor por alguien que, entre otras cosas, sigue vivo: poner en boca de mi padre frases con las que se hace daño a instituciones y personas a cuya defensa ha dedicado toda su vida política y por las que hubiera dado materialmente la vida.

Muchos de los datos que se vierten en ese libro son absolutamente falsos y forman parte de leyendas urbanas del peor gusto, lo que demuestra la mala calidad de algunas de sus fuentes y la falta de rigor. Aún así, es mucho más grave el uso que hace el autor del entrecomillado para atacar, él sabrá por qué, a Su Majestad el Rey. Nunca le he oído semejantes palabras a mi padre, y dudo mucho que la confianza con don Luis fuera mayor que la mía. Pero suponiendo que fuera verdad -y me es imposible creerlo-, su revelación hoy sería una traición en toda regla a esa supuesta amistad y confianza. Máxime cuando el interesado no puede defenderse. O miente don Luis, o traiciona don Luis.

En cualquier caso, se aprovecha don Luis de la enfermedad de una persona que no puede rebatir sus afirmaciones, como estoy absolutamente seguro que haría si pudiera.

Me entristece profundamente escribir estas líneas. Tengo un respeto reverencial por los apellidos Herrero Tejedor y una profunda gratitud y cariño por esa familia. No quiero yo, en memoria de ese gran hombre, decir nada que pueda dañar a nadie de los suyos, pero debo desautorizar con toda severidad, por falsas, las afirmaciones que se vierten en el citado libro, muy especialmente aquéllas que se dirigen contra la Corona. Dirá don Luis que es su palabra contra la mía… y así quedará; hasta que el tiempo ponga las cosas en su sitio.»

“Los hombres que no amaban a las mujeres” de Stieg Larsson

Filed under: 2009,Ficción — www.danielcanteli.com @ 21:05

Era el título del año, el más vendido, el más comentado y bueno, está bien pero no es para tanto. Los que lo comparaban con Mankell y tomaban partido por este tenían razón. Larsson es un fenómeno editorial, ayudado por su fallecimiento, pero no es nada del otro mundo.

“El protagonista de la novela se llama Mikael. Ha trabajado durante mucho tiempo en una revista de sociología y de economía. Ese es su único currículo como «investigador». Sin embargo, en el ocaso de su vida recibe un encargo sorprendente. Un hombre llamado Henrik Vanger le pide que investigue una desaparición que se remonta muy atrás en el tiempo. La de su sobrina, que quizás fue asesinada. En cualquier otro momento de su vida Mikael, que ha sido una auténtica estrella del periodismo, hubiera renunciado, pero éste no es un momento cualquiera. Mikael tiene problemas con la justicia, está vigilado y encausado por una querella por difamación y calumnia. Detrás de la querella está un gran grupo industrial que amenaza con derrumbar su carrera y destruir su reputación. De manera que se hace ayudar por Lisbeth Salander. Lisbeth es una mujer turbadora, incontrolable, socialmente inadaptada, con todas las partes del cuerpo o bien tatuadas o bien perforadas por piercings. Pero tiene extraordinarias cualidades como investigadora, entre ellas una excelente memoria fotográfica y un extraordinario dominio informático que le permitirán encontrar lo inencontrable”.

Fuente: Casa del Libro

“Platón y un ornitorrinco entran en un bar” de Thomas Cathcart Daniel Klein

Filed under: 2009,Biblioteca,Ensayo,No ficción — www.danielcanteli.com @ 20:57

“Este libro es un auténtico curso intensivo en el que se explican los principales conceptos filosóficos a través de chistes. Desde la antigua Grecia hasta las corrientes de pensamiento más modernas, no hay nada que Cathcart y Klein no puedan explicar al lector sirviéndose de un chiste. Los autores, ambos filósofos de prestigio, han conseguido lo que parecía imposible: aprender sobre Platón o el existencialismo alemán sin poder parar de reír. Platón y un ornitorrinco entran en un bar demuestra que todos podemos llegar a comprender los conceptos más complejos de la filosofía occidental y que no hace falta poseer una mente privilegiada para manejarse con soltura entre las más complejas corrientes de pensamiento: lo único verdaderamente necesario es tener sentido del humor.”

Fuente : Lecturalia

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